basta de soluciones continuas, de "facilísmos", de evitar problemas...
quiero que me sorprenda el sol o la lluvia de vez en cuando, nada de... "primera tanda de madrugadores hoy harán X grados, hay tráfico complicado en las calles M, O y P, y les recomendamos estos estrenos de la semana"
dejemos de pescar con gusanos de silicona
no quiero cubitos de caldo, sobres para saborizar "gusto a lo que usted le haya dado fiaca ir a comprar", ni exquisita de chocolate, ni yogur líquido gusto a frutilla con rebajado con medio litro de agua...
no quiero un libro para aprender a leer otro libro
ni maquinas que hagan el ejercicio por mi
si seguimos simplificando todo, ya no vamos a encontrar diferencias...
amo leer 200 hojas para saber el final de la historia; me encanta estar tres horas en la cocina y comer algo que tenga sabor a lo que es para mi; saber el cumpleaños de mis amigos y no saludar a cualquier conocido con un "che que la pases lindo"; reírme o pelearme con mi hermano por ser así: hombre, acelerado, pequeño, ruidoso, divertido y hermoso; escribir en papel, con mi letra, borrando, doblando papel y pudiéndolo regalar; tomarme un micro o caminar, y mirar, ver la ciudad, la gente, oler el aromo y el tilo en la primavera, hacer un tiempo para llegar y para volver y no solo para estar...
el desarrollo no es para facilitar la vida simplemente, porque esa comodidad no es progreso es estancamiento, si esto no sirve para fomentar y permitir el libre desarrollo de las cualidades diferentes de cada persona, si no genera realmente individuos en vez de entes, no sirve, no es progreso es simplificación....
Herman Hesse dice en el lobo estepario hablando de lo "burgués": "Trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aún a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no quiere a nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado rudimentariamente). A costa de intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar del placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable."
Esa es la pequeña batalla, la del ser... la que tengo miedo de perder cualquier día, en cualquier momento, mirarme en un espejo y ver una mujer que podría ser cualquier otra, una mujer que no viva ni más allá ni más acá, comer y que nada tenga sabor a recuerdo, que ningún beso huela a sueños, que todos los ojos sean solo eso y nada más.