domingo, 20 de noviembre de 2011

















desde algún lugar lejano,
resuena la experiencia,
va, viene, cambia, vuelve, se revuelve, besa, escupe, vive.
vive la memoria en miles,
sobrevive, se resignifica,
se revaloriza,
es explosión y susurro,
sol y luna,
una lágrima y la mejor carcajada,
un mar fluyendo subversivo.
eran miles
jóvenes sueños ideales, pueblos.
serán la fisura de la historia
la verdad que no podemos ignorar.
en la noche, en la pobreza, en la soledad
suena un grito y el retumbar de una marcha eterna.
caminan cerca, nuestros locos,
para que no olvidemos jamás lo posible de lo imposible.
no hay goma espuma que suavice la caída hacia el fin de los ideales
eran miles
podríamos ser... millones


a David Blanco

domingo, 30 de octubre de 2011

Destinos

Era tal el miedo de su alma a la soledad que no quería nacer, pero no hubo forma de evitarlo. Sus padres habían decidido un nombre para ella muchos años antes. Ella fue Soledad y pasó su vida temiendose a si misma.

domingo, 2 de octubre de 2011

basta de soluciones continuas, de "facilísmos", de evitar problemas...
quiero que me sorprenda el sol o la lluvia de vez en cuando, nada de... "primera tanda de madrugadores hoy harán X grados, hay tráfico complicado en las calles M, O y P, y les recomendamos estos estrenos de la semana"

dejemos de pescar con gusanos de silicona

no quiero cubitos de caldo, sobres para saborizar "gusto a lo que usted le haya dado fiaca ir a comprar", ni exquisita de chocolate, ni yogur líquido gusto a frutilla con rebajado con medio litro de agua...

no quiero un libro para aprender a leer otro libro

ni maquinas que hagan el ejercicio por mi

si seguimos simplificando todo, ya no vamos a encontrar diferencias...

amo leer 200 hojas para saber el final de la historia; me encanta estar tres horas en la cocina y comer algo que tenga sabor a lo que es para mi; saber el cumpleaños de mis amigos y no saludar a cualquier conocido con un "che que la pases lindo"; reírme o pelearme con mi hermano por ser así: hombre, acelerado, pequeño, ruidoso, divertido y hermoso; escribir en papel, con mi letra, borrando, doblando papel y pudiéndolo regalar; tomarme un micro o caminar, y mirar, ver la ciudad, la gente, oler el aromo y el tilo en la primavera, hacer un tiempo para llegar y para volver y no solo para estar...

el desarrollo no es para facilitar la vida simplemente, porque esa comodidad no es progreso es estancamiento, si esto no sirve para fomentar y permitir el libre desarrollo de las cualidades diferentes de cada persona, si no genera realmente individuos en vez de entes, no sirve, no es progreso es simplificación....

Herman Hesse dice en el lobo estepario hablando de lo "burgués": "Trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aún a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no quiere a nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado rudimentariamente). A costa de intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar del placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable."


Esa es la pequeña batalla, la del ser... la que tengo miedo de perder cualquier día, en cualquier momento, mirarme en un espejo y ver una mujer que podría ser cualquier otra, una mujer que no viva ni más allá ni más acá, comer y que nada tenga sabor a recuerdo, que ningún beso huela a sueños, que todos los ojos sean solo eso y nada más.

lunes, 22 de agosto de 2011

las nuevas olas

y el tiempo es un círculo, acá estoy de nuevo...
describí esta sensación a los doce, seis años después siento que toda mi vida gira en torno a eso...
mi vida es un espiral, una lucha entre opuestos como el mundo mismo, oprimidos y opresores

tire una bengala a cada punto cardinal, el barco se hundió y no queda otra más que nadar, estoy gritando pero en el vacío no se puede escuchar...

acá estoy de nuevo, me estoy ahogando al lado de la costa, esta lleno de piedras mojadas y no me puedo agarrar... ojalá de repente pudiera respirar bajo el agua y adaptarme antes de aspirar tantas gotas saladas

estoy en crisis con el puto fin de sobrevivir...

sábado, 30 de julio de 2011

extraño...

las carreras de barquitos de papel; tener que pararme arriba del cordón; mirar mariposas; los chupetines; el escalofrío en mi cuello; la risa sin disfraces; el contacto de mis dedos con la barba; los mensajes interminables; sentarme sobre la mesada; que me prestes tu pecho; las cabinas telefónicas; el lemon champ; una sonrisa; un guión de corto en medio de un boliche; que se haga de día en una sola charla; manos que pierden el frio por mis piernas; manos en mi cintura en medio de un recital; una siesta compartida; una sala de cine solo para mi; empaparme de lluvia; liberar aves; tiritar de frio; rechazar una campera prestada; hacerme la enojada; correr; un abrazo después de cada función; el dolor de reirme demasiado...
"Les temps sont durs pour les rêveurs"


extraño ante todo quedarme sin palabras

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿la hora para qué?

apareció, transcurrió y terminó.
ninguna prueba real de que sucedió salvo mi recuerdo y esa pequeña marquita
en esa clase de momentos, de ilusiones, me pierdo en la observación y siempre me olvido de pedir los tres deseos
inexplicable, momentos sin guía más que el instinto y la cadena de casualidades, imágenes, palabras
la lluvia comienza en el momento exacto
eso que deseo inconcientemente cada segundo
eso que se separe de todo, de la multitud, de la plana realidad
eso casi imposible, irrepetible
real motivo de la felicidad
perder la invisibilidad
sonreirte en cualquier calle
romper estructuras y encontrar miradas que eligen mi reflejo
avanzar casi sin darme cuenta
suerte, extraña suerte
entre más grande la locura
más efímero el momento
mejor el recuerdo

domingo, 1 de mayo de 2011

Derechos

Mi tío abogado hoy no trabaja, ni mi papá empleado público y tampoco mi madre maestra, ni mi tía investigadora del Cricyt. La despensa, el kiosco, la verdulería, el mini-super, el club y la librería están cerrados.

Los micros pasan cada mil horas, y no hay más que hacer que descansar.

Como no trabajo, y no tengo de que descansar, preferí salir a caminar. Hace frío, tuve que buscar la ropa de invierno y multiplicar considerablemente las capas de ropa normarles.

A las pocas cuadras de mi paseo me crucé con una mujer que llevaba un changuito de bebe lleno de bolsas e iba acompañada de dos niños. Mientras ella revisaba la basura, la nena se sentaba y se chupaba el dedo con la vista perdida y el nene corría y gritaba jugando con un plástico que alguna vez debe haber sido una pelota.

Cuando el día a día no sobra ni alcanza, no hay feriados, ni edades, ni domingos, ni sueño, ni frío que importe. Solo existe la imperiosa necesidad de combatir la batalla diaria contra el hambre en la guerra eterna de esta puta ciudad…

Lo peor es que no es solo esta puta ciudad, son todas, son miles y es tan general, tan inenarrable, que para muchos es más cómodo decir que es eterno e inmodificable… yo no puedo.

lunes, 21 de marzo de 2011

tengo una extraña atracción hacia los mimos...
pero las apariencias engañan

domingo, 27 de febrero de 2011

Una voz en la calle (tercera parte..final)

Julio intuía que el reencuentro no sería lo mismo sin Ignacio, era él el que ponía de buen humor a todos y con el que tenía las mejores charlas. También sabía que tras aquel viaje de estudios, había decidido ser historiador y especializarse en pueblos originarios. Por eso llevaba todos sus ahorros que no eras muchos, y había dejado muchas cosas en suspensión por el viaje. Se iba solo, porque no tenía con quien hacerlo. Así que a pesar de que nunca le gustó manejar, era la única opción que le había quedado…
-Si querés venir, queda un lugar…
Era todo lo que necesitaba el destino, ya había cumplido su parte y podía retirarse tranquilo.
Ignacio se sintió liviano, recordó repentinamente una canción que hacía mucho no escuchaba “ahora que todo acabó y el hilo de tu nuca se desató, ahora sí, me siento un poco mejor”*. Esa era su oportunidad, sabía que era ahora o nunca… ¿Qué importaba cuantos kilómetros hubieran hasta México? Con lo que llevaba manejado en redondo en ese puto micro seguro había recorrido la distancia mil veces sin ir a ningún lado. Todo para llegar a una cama vacía, a una cerveza fría y el olor a humedad que se pegaba en todos sus poros.
Verde..
-¿Estás seguro Julio?
Tiene que arrancar, sabe que si se queda parado esperando una respuesta los bocinazos no lo van a dejar escucharla.
Julio no necesito pensarlo otra vez, siempre había estado seguro de las decisiones que tomaba.
-Si, bajate y vamos, que ya salimos con retraso.
-Estacionate atrás mío
Como pudo acercó el micro al cordón y estacionó. No terminó de hacerlo cuando escuchó la voz de la misma anciana, la única persona tan entrometida y lo suficientemente cerca como para haber escuchado la conversación:
-Me imagino joven que usted no piensa dejar el micro lleno, en plena hora pico, parado acá…
-Lamento que su imaginación sea tan mezquina
Ignacio, con una sonrisa de esa que hace mucho no sentía, bajo del micro dejando al 112 atrás, y todos los pasajeros en estado de incredulidad.
Subió al auto y un abrazo con Julio, simplificó todas las palabras que no se dijeron, y todas las que ibas a decirse después.
-Mi casa queda cerca, pasemos a buscar los documentos
Fue lo último que la señora de imaginación mezquina logró escuchar antes de que un hombre parado enfrente de ella le gritara al resto: -Bájense todos el hijo de puta no va a volver.


*

jueves, 24 de febrero de 2011

Una voz en la calle (segunda parte)

México, mayas, estrellas, desconocidos, compañero de habitación, astrología, turismo, viaje de estudio, ¿1985 o 1986?, más de 20 años, adolescencia, felicidad, aspiraciones, vos eras… sos.. Julio!
La línea temporal pareció inexistente e Ignacio se sintió adolescente, libre de obligaciones, de cotidianeidades, de mediocridad…
Ese hombre parecido a un sueño, que le hablaba desde la camioneta de al lado era la representación clara de todo lo que él había olvidado, de lo que ya no era.
Hoy él era un hombre solo, que se resignaba a trabajar para comer, y comer para trabajar, nada justificaba el vivir.
Julio esperaba una respuesta certera, pero en cambio solo vio unos ojos llenos de lágrimas, y una mirada perdida. Julio reconoció a Ignacio en ese instante, y creyó que el destino, por lo menos hoy, era su aliado.
Vieron simultáneamente la misma imagen, un grupo de adolescentes reunidos bajo las estrellas alrededor de una fogata. La promesa de todos, hecha a si mismos más que a los otros, de encontrarse en el solsticio de verano en la misma fecha 25 años después. Ignacio y Julio trataron de ubicar en ese recuerdo la cara del otro.
-Julio… es imposible… no lo puedo creer… ¡¡¿qué haces acá?!!
Julio tardó solo unos segundos en responder, pero parecieron eternos como todo momento que intenta traspasar desde la magia a la realidad.
-Me voy a México…
Ignacio comprendió cuan diferentes habían sido sus vidas, se sintió miserable por haberse olvidado de la promesa…
De repente todo aquello que lo había alejado de la facultad, de los libros, de su mujer, de si mismo, le parecieron excusas…
Verde, amarillo, rojo…
Quería aislarse, pensar, desaparecer de ese micro que lo inmovilizaba como un hilo en la nuca y no lo dejaba actuar…
-por Latinoamérica hasta el reencuentro. ¿Vos vas a ir?
-Yo..
No quería decir que se había olvidado, que no se acordaba siquiera cual era la fecha de encuentro. Tampoco quería mentirle, así que dijo una verdad a medias. Aunque ahora quisiera irse, no podría pagarse un viaje en avión.
-… no creo. No tengo guita

martes, 15 de febrero de 2011

Una voz en la calle (primera parte)

Una voz en la radio avisa de los 42°C acompañados de 80% de humedad, Ignacio siente que son más... En el micro el aire está caliente, el humor de la gente que lo respira del cuerpo del otro, también. El 104 se desplaza como una sola masa viviente, dejando de lado las individualidades para ser una sola carne palpitante.
Ignacio odia que le toque el turno de hora pico más que los turnos de feriados o días festivos. Desdeña a las personas que apuradas solo lo miran para reprocharle su ineficiencia y llevan en todos sus gestos el cansancio rutinario.
Verde, amarillo, rojo.
Escucha desde el primer asiento la voz de una anciana quejándose: -Podría haber pasado ¡Con que tranquilidad que conduce por favor!
Verde...
Autos, micros, una bicicleta, auto... Hoy a la noche no quiere pedir pizza en la esquina, capaz que se vaya al barcito de la vuelta y coma ravioles.
El día está peor que nunca, decir que avanzaban a paso de hombre es poco. En el 104 se escuchan suspiros de mujeres; resoplidos de ancianos; música en los celulares de los adolescentes; llantos de niños... nadie desea permanecer en el micro ni un segundo más.
De repente un grito del lado derecho del micro lo despabila . Ignacio ve a través del agujero de la puerta abierta una ilusión manejando una camioneta.
La ilusión por extraño que suene lo llama a la realidad. Tardó varios segundos en comprender las palabras que expulsaba el conductor de la camioneta.
-Euh, che... Flaco!! ¿Cómo llego a la ruta 7?

domingo, 9 de enero de 2011

Un poco...mucho

-Tengo un problema ideológico con las ensaladas gourmet- dijo la jóven licenciada en sociología becada del CONICET en una cena de amigos.

Por suerte me lo contaron y no lo presencié porque sino mi carcajada hubiese sido ineludible. ¿No nos estaremos yendo un poco al carajo con los límites de la militancia? ¿Acaso seré una cerda burguesa repugnante por comer rúcula con frutillas tres veces en el año? Entonces mejor no les cuento lo exquisito de la ensalda que hago para navidad con palmitos, ananá, nueces y crema...

Capaz que la vida me ha ido convirtiendo en una conchuda sin que me de cuenta pero lo que si me prometo a mi misma es que jamás me convertiré en una conchuda monotemática...