jueves, 24 de febrero de 2011

Una voz en la calle (segunda parte)

México, mayas, estrellas, desconocidos, compañero de habitación, astrología, turismo, viaje de estudio, ¿1985 o 1986?, más de 20 años, adolescencia, felicidad, aspiraciones, vos eras… sos.. Julio!
La línea temporal pareció inexistente e Ignacio se sintió adolescente, libre de obligaciones, de cotidianeidades, de mediocridad…
Ese hombre parecido a un sueño, que le hablaba desde la camioneta de al lado era la representación clara de todo lo que él había olvidado, de lo que ya no era.
Hoy él era un hombre solo, que se resignaba a trabajar para comer, y comer para trabajar, nada justificaba el vivir.
Julio esperaba una respuesta certera, pero en cambio solo vio unos ojos llenos de lágrimas, y una mirada perdida. Julio reconoció a Ignacio en ese instante, y creyó que el destino, por lo menos hoy, era su aliado.
Vieron simultáneamente la misma imagen, un grupo de adolescentes reunidos bajo las estrellas alrededor de una fogata. La promesa de todos, hecha a si mismos más que a los otros, de encontrarse en el solsticio de verano en la misma fecha 25 años después. Ignacio y Julio trataron de ubicar en ese recuerdo la cara del otro.
-Julio… es imposible… no lo puedo creer… ¡¡¿qué haces acá?!!
Julio tardó solo unos segundos en responder, pero parecieron eternos como todo momento que intenta traspasar desde la magia a la realidad.
-Me voy a México…
Ignacio comprendió cuan diferentes habían sido sus vidas, se sintió miserable por haberse olvidado de la promesa…
De repente todo aquello que lo había alejado de la facultad, de los libros, de su mujer, de si mismo, le parecieron excusas…
Verde, amarillo, rojo…
Quería aislarse, pensar, desaparecer de ese micro que lo inmovilizaba como un hilo en la nuca y no lo dejaba actuar…
-por Latinoamérica hasta el reencuentro. ¿Vos vas a ir?
-Yo..
No quería decir que se había olvidado, que no se acordaba siquiera cual era la fecha de encuentro. Tampoco quería mentirle, así que dijo una verdad a medias. Aunque ahora quisiera irse, no podría pagarse un viaje en avión.
-… no creo. No tengo guita

2 comentarios:

tu abuelita dijo...

jaja me gusto male!pero q se yo .. me quede con ese gusto de.. ahi q mierrda !

luleie dijo...

mae querida, vos sabes q nunca se q decir de esto... lo re cortaste!jajaj..parece la novela de los mediodias..
sabes q me gusta todo lo q escribis
no tengo nada inteligente para decir