Paran un taxi, entran en él sus cuerpos como cada uno de los movimientos si estuvieran planeados. El taxista las admira detalladamente mientras escucha la dirección.
El hombre maneja automáticamente, mira aquellas calles, todas infinitamente conocidas y piensa. Está cansado de trabajar, la noche se hace demasiado larga pero no desea volver a la soledad y el frío de ese departamento al que nunca pudo llamar hogar.
Ellas hablan en susurros, ríen, lo miran provocativamente y él les devuelve la sonrisa un tanto intimidado, ellas se besan mirándolo, lo hacen primero suavemente para que él no se pierda ningún detalle.
Luego la excitación recorre sus cuerpos, cierran sus ojos y la camisa de la mujer se mueve mientras deja entrar la mano de la otra.
Él sigue conduciendo mientras siente la presión de su miembro apretado contra el pantalón, transpira… tan excitado como desconcertado.
Mientras la otra le lame el cuello la mujer lo mira a los ojos a través del espejo y le indica:- maneja por donde haya poco transito y no te detengas.-Cuando termina de hablar se abre la camisa y descubre dos pechos hermosamente naturales y se toca los pezones endurecidos.
La otra se levanta la falda para dejar que le corra el borde de la bombacha con un dedo y con los otros la toco como a ella le gustaba. Se conocían, saben como excitarse, se miran y ríen de placer extasiadas.
Gritos orgásmicos se funden con la respiración agitada del conductor ya desesperado.
El vapor producido por los cuerpos invade el automóvil y a pesar de que no era una noche fría los vidrios comienzan a empañarse.
Aún con al falda enteramente en al cintura sube una de sus piernas encima del asiento de adelante y estira la otra por todo el asiento trasero y deja que la lama…la bese..le toque lo senos duros de pasión…sienten su calor…disfrutan viendo la excitación con la que las observa aquel hombre que aún sigue anonadado.
Gritan de placer y siente la relajación repentina de sus músculos.
Discretamente se acomodan un poco la ropa mientras se siguen besando y tocando. Una le guiña el ojo a la otra y se pasa al asiento delantero.
La que quedo atrás prende un cigarrillo mientras termina de vestirse la otra le vuelve a repetir al taxista que no pare mientras le desprende de a poco los botones del pantalón y se sumerge entre sus piernas… En no más de tres minutos el hombre grita de placer y explota como hacía mucho tiempo no lo lograba. Luego ella saca de su cartera una toalla, se limpia y vuelve a cruzarse al asiento trasero. Faltan solo dos cuadras para llegar.
El auto para frente a una casa con música fuerte ellas bajan y entran a la casa sin mirar atrás.
EL hombre reacciona sin pensar y vuelve a arrancar sin entender todavía su último viaje ni poder disimular la sonrisa.
Ellas del otro lado de la puerta se ríen a carcajadas abrazadas:-¿alguna vez pagaremos un viaje en taxi?